martes, 18 de octubre de 2011

Genocidio



Se fulminó la nada
en un manto oscuro de soledades
que lloraban la incertidumbre
del existir...

Se extinguió el ser
en las profundidades del abismo
que el fascismo y la maldad traen...

Quisimos gritar
pero, ya, no teníamos garganta...

Quisimos pensar
pero, ya, no teníamos con qué...

El rumor del oleaje
de la humanidad que aun queda
nos trajo oxígeno
a este oxidado olvido
que nos prefiere muertos
pero los vivientes nos recuerdan...

por eso aun estamos vivos
aunque no tengamos cuerpo...


Ariadna de Alejandría

1 comentario:

azpeitia dijo...

Un abrazo a tu bella poesía desde azpeitia